Tortura, ni arte ni cultura.

En este siglo de progreso y evolución cultural, y siguiendo la estela iniciada por el parlamento catalán por la abolición de las corridas de toros, La Lengua Viperina ha queridosumarse a éstas reivindicaciones en las páginas de este nuevo ejemplar de El Ribagorzano, agradeciendo a una vez más la fidelidad de nuestros lectores, que esperamos sean cada día más, y pedir disculpas de antemano a quienes sehayan sentido heridos u ofendidos por la opiniones vertidas en esta sección, que sólo persigue la defensa de causas que una amplia pluralidad de personas consideramos justas, sin objeto de entrar en vejaciones o descalificaciones personales.

España ha evolucionado mucho en su mentalidad en los últimos años, deviniendo una sociedad más plural, abierta al progreso y a nuevas expresiones culturales, lo cual no lleva de tener que cuestionarnos ciertas prácticas que, como quistes de un pasado del que en muchos casos no podemos sino avergonzarnos. Poco podemos decir que hemos evolucionado desde los tiempos pretéritos y oscuros en los cuales en el nombre del bien común, de la cristiandad y de la defensa de nuestras tradiciones hemos sido testigos, y en algunos casos ejecutores, de las mayores atrocidades.

Hallamos en las plazas a una amalgama de seres humanos, pues decir personas me parece indebido dadas la circunstancias, que dan rienda suelta a una abobinable sed de sangre ante el espectáculo de la tortura de una bestia inocente, enmascarándolo bajo los dulces eufemismos de “arte” o “cultura”

De hecho, si nos tomamos la molestia de buscar el término “cultura” en cualquiera de los múltiples diccionarios de la lengua española a los que cualquier hijo de vecino tiene acceso, éste se define como “resultado de cultivar los conocimientos humanos y afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelecuales del hombre”. El día en que la masacre de una bestia en la arena se pueda considerar una actividad intelectualmente provechosa, un servidor de despedirá de este mundo de locos con sumo gusto. Por otra parte, si ver a once esgarramantas vestidos afeminadamente marear a un morlaco sobre la arena caliente utilizando por instrumento un mantel “colorao” se considera arte, lo mismo podría serlo cualquier otra actividad humana mucho más meritoria que esa.

También hay quien defiende las corridas de toros porque son una “tradición” de nuestra bienamada patria. Sin embargo, también eran tradición los combates de gladiadores, ver a cristianos devorados por las fieras en la arena, la ablación del clítoris en algunos paises o deformar los pies de las niñas para que no lleguen a desarrollarse; lo cual no excluye que se trate de prácticas abominables y bárbaras, impropias de una sociedad que se pretenda evolucionada y abierta de mente. Como decía Manuel Machado: “conservadores sí, pero de la salud, no de la sarna”

El toro de lidia, a fin de cuentas, no es sino el resultado de una serie de modificaciones genéticas sobre el toro español original, buscando crear una bestia adecuada para los espectáculos de tauromaquia, y que por naturaleza no muestra agresividad contra el hombre, habiendo casos provados de toros de lidia paciendo en las dehesas junto a grupos de seres humanos sin que hubiera peligro alguno.

Por otra parte, hay quien se agarra al argumento de que sin las corridas de toros la especie desaparecería. Ahora bien, si se invierten ingentes esfuerzos en conversar otras especies de animales, como el caso de lince ibérico, del oso pardo o del lobo, que bien poco provecho traen a la sociedad, ¿por qué abría de ser el toro de lidia una excepción?. A esto debe añadirse el hecho de que no se trata de una especie natural vinculada a un ecosistema real y que queda extento de las cadenas que rigen las relaciones entre especies animales, su desaparición no causaría un impacto digno de consideración sobre el medio natural.

En lo tocante al ámbito económico, los dividendos que genera el mundo mundo del toreo y el porcentaje de población activa a la que nutre son irrisorios si los comparamos con los de cualquier otro de los sectores de la economía de éste país. Además, también la prostitución y el tráfico de drogas mueven mucho dinero y dan “trabajo” a mucha gente, pero no por ello resultan menos censurables.

Espero que éste artículo os haya invitado a la reflexión y hayais disfrutado con la lectura de una viperinada más. Recordaros igualmente que podeis leer y comentar artículos antiguos de La Lengua Viperina en el blog josemibiel.wordpress.com y agregarnos al perfil público oficial de La Lengua Viperina en la red social Facebook.

Cordiales salutaciones, viperiner@s…..



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