El llanto del humanista

La falacia de la Iglesia Católica, aunque parece un hecho pretérito y caduco del medievo, es un tema que sigue despertando las mieles y las hieles de la sociedad española. La influencia de la Iglesia Católica, si bien ha cambiado y evolucionado a lo largo de los siglos de su existencia, al parecer, no ha sabido mantener el ritmo desenfrenado del progresismo y del liberalismo exacerbado del s XXI, pues, como se ha podido apreciar en recientes actos públicos, sigue insistiendo en mantener a ultranza sus posiciones en temas como el derecho de las mujeres al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo (un servidor prefiere no pronunciarse acerca de este tema) o el divorcio, aunque es evidente que no pueden abordarse del mismo modo en que se hizo hace varias décadas. La sociedad cambia, las personas cambian, vivimos tiempos extraños y volubles para los que se impone una renovación de mentalidades.

No es mi intención atacar a la Iglesia cristiana ni desmentir a los seguidores de la fe en Dios, sino simplemente, abrir los ojos ante una situación que se cae por su propio peso.

Pongo por caso la oposición deliberada y directa de la Iglesia al uso del preservativo, posición, totalmente enfrentada a las campañas del Gobierno que buscan concienciar a los jóvenes en la necesidad de usar métodos anticonceptivos para prevenir la transmisión de enfermedades como el SIDA, o los embarazos no deseados. ¿Qué resulta preferible pues?, ¿seguir al pie de la letra un dictamen de los altos cargos clericales (pues dudo que en la Biblia se haga mención alguna a este respecto) o intentar dar un futuro más digno a las futuras generaciones, evitando una situación que mancilla y denigra a nuestros jóvenes?. ¿Es preferible pues que una joven que ha sido violada se vea obligada a cuidar y educar a un niño nacido de la violencia de una mente enferma, cegada por la lujuria en la más aberrante de sus expresiones, por no poder abortar?. ¿Es preferible entonces que el SIDA siga extendiéndose como la peste negra de los tiempos modernos, sin que haya medios efectivos en la medicina para pararle los pies, aunque tengamos mente y conciencia limpias por el hecho de estar siguiendo los dogmas cristianos?, ¿es realmente esta situación lo que Dios desea?, o, mejor dicho, la que un grupo de mentes aborregadas, incapaces de pensar por sí mismas, que prefieren hacer oídos sordos a una situación del todo inviable y evidente, pretende hacernos creer?.

¿Dónde empieza el pragmatismo y la razón y dónde termina la cegera de la religión?

A ojos del clero, resulta más conveniente que una familia se vea forzada a criar a un vástago con alguna discapacidad física o psíquica en lugar de recurrir a la eutanasia y evitar una vida de sacrificio y dolor o recurrir a los avances en el campo de la ingeniería genética y el uso de células madre para permitir a la probre criatura llevar una vida normal hasta cierto punto.  Es preferible que un enfermo terminal en estado prácticamente vegetal permanezca entubado a una máquina, siendo este el único enlace que la mantiene atado a algo que no merece el nombre de vida, en lugar de permitirle, si es esa su voluntad y la de sus allegados, terminar sus días de un modo digno, en lugar de aguardar la guadaña de la Parca un día tras otro.  Es mejor que una mujer se vea atada de por vida a un hombre que no la ama, o lo que es aún peor, la maltrata y denigra, llegando en algunos casos a matarla, en lugar de poder divorciarse de él y vivir el resto de sus días entre los brazos de otro que sí la quiera.

¿Es esto lo que queremos?, ¿una realidad social que parece la antesala del Apocalípsis?

La educación es otro de los puntos de inflexión de la Iglesia, con la polémica entorno a la asignatura de educación para la ciudadanía, que ha despertado posiciones enfrentadas y sobre la obligatoriedad de estudiar religión en las escuelas.

Veamos, teniendo en cuenta el hecho de que la mayor parte de Europa, América y Oceanía profesa la religión cristiana (en sus diversas variantes del catolicismo, la ortodoxia, el protestantismo….), la enseñanza de la religión habría de plantearse desde un aspecto estrictamente cultural, en tanto en cuanto forma parte de nuestra vida social y cultural, sin que por ello se coarte o se intente influenciar a los niños. El estudio de la religión ha de mantenerse como algo estrictamente optativo y sometido al libre criterio de cada cual. Del mismo modo en que se estudia la religión cristiana en las escuelas, debería ser accesible, para quien así lo desera, el conocimiento de las otras religiones dominantes: islamismo, judaísmo y budismo. Es del todo indebido e impropio formarse una idea de conjunto acerca de las otras religiones si ni tan siquiera se facilita el acceso a su estudio desde un punto de vista objetivo y cultural, sin que esto debiera sonar, para los delicados oídos de los creyentes, a herejía.  Después de tantos siglos de enfrentamientos absurdos empezaría a ser momento de que las cabezas visibles de cada religión optaran por tenderse la mano y arrancarse la grotesca careta del maniqueísmo, cambiando el ciego desprecio por un educado respeto. La religión no debería ser algo que nos hiciera diferentes sino algo que fomentara los lazos entre los pueblos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s