¿Ha muerto la inteligencia?

Cada día que pasa, esta es una frase que se repite con monótona insistencia en mi mente. Una frase que aflora a mis labios cuando observo el mundo, cuando observo a la sociedad en la que me hallo inexorablemente sumergido. Cuando, sin poder evitarlo, me estremezco al pensar en el estado de mi muy querida patria España. Cada día, tragamos de un modo acritico aquellas mentiras con las que a un grupo de oligarcas nos someten, nos subyugan , alienan nuestro pensamiento, convirtiéndonos en simples autómatas, movidos por un vano deseo de consumismo carente de todo sentido; ¿en qué nos estamos convirtiendo, españoles?. Bien sencilla es la respuesta, pues, a día de hoy, en pleno siglo XXI, en el albor floreciente de una nueva era de tecnología y ¿progreso?, es creciente del deterioro del pueblo español en conjunto. Nos hemos convertido en devoradores de publicidad y mentira, en los muñecos de trapo de un puñado de peces gordos que se hinchan a nuestra costa. Cada día, más y más jóvenes caen en la telaraña de traficantes, ´´camellos´´, tabacaleras y vendedores de bebidas alcohólicas, un blanco fácil, el oro de Tartessos para los más oscuros negocios y el dinero negro. Cada nueva generación es una tierra rica y virgen a la que contaminar y alienar, a la que unir a las colas del paro  y los centros de desintoxicación y que sirva para engrosar unas estadísticas vergonzosamente grandes en comparación con el resto de Europa. Así es, que luego estamos a la cabeza de los europeos en el consumo de Cannabis o de coca, y lo peor de todo, es que hay quien que, en lugar de bajar la vista y lamentarse, se siente orgulloso de ello.

                     

¿EN QUÉ NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO, ESPAÑOLES?

 

Y lo peor no es eso. Se ha perdido el respeto por los auténticos valores en la vida. Profesores que van con miedo a dar sus clases por el maltrato de sus alumnos, maridos que maltratan a sus esposas hasta la muerte en muchos casos , ¿ donde queda eso de ´´ ¿juras amarla y respetarla , en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte os separe?´´, ¿qué son ya los juramentos sino un montón de palabras huecas en el vacío del aire?. Y, para colmo de males, el código penal es poco menos que una broma. Pongamos por caso, un hombre mata a su esposa, pero ¡ojo!, lo hace bebido, bajo los efectos de las drogas, en un ataque de locura, y todo ello son factores atenuantes. O mejor todavía, le asesta ciento treinta y tres puñaladas en cuello y lo mejor de todo es que no sabía lo que hacía. ¿Cuántas eran necesarias entonces para que se diera cuenta?, ¿140?, ¿200?, ¿1000?. Y al final, el juez de dicta una sentencia de unos 20 años de cárcel, pero a los 4 ya está en libertad vigilada, y en no más de diez en la calle.

 

¿EN QUÉ NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO ESPAÑOLES?

 

¿Qué ha sido del amor cortés?, ¿Qué de amar y respetar a la mujer?. Cada día proliferan más las representaciones vejatorias de la mujer, reduciéndolas en muchos casos a un mero objeto sexual, o a poco más que la escoba con la que barren el suelo. ¿Qué ha sido del cortejo?, ¿ya no se escriben poemas?, ¿ya no se baila agarrado?. No, desde luego, ahora lo que está de moda es bailar como osos borrachos en la discoteca, uno en cada punta del local, sin el más mínimo contacto físico y ternura en la pareja. Ahora lo que está de moda es conocerse en uno de esos ´´chats´´en lo que hay gente que puede llegar a hacer mucho daño contando la primera trola que les apetezca, o incluso a través de SMS con el móvil. Me repugnan los medios que algunas mujeres emplean para conseguir la fama , ya sea posando desnudas, exhibiéndose en unos pantalones que no les dejan ni caminar y en unas camisetas de por lo menos tres tallas menos de las que deberían, hasta los extremos de la anorexia a los que conduce las estúpidas modas que se han impuesto en nuestra sociedad, partiendo de la base de unas modelos de tal delgadez que la auténtica belleza se les escapa como el agua entre los dedos  El que todavía crea en los antiguos, que no anticuados valores, que tire la primera piedra.

 

¿EN QUÉ NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO ESPAÑOLES?

 

En España, ¡oh ironía de la vida!, cada día se lee menos, pero salen escritores y editoriales de hasta debajo de las piedras, entre los cuales yo me cuento. Porque, hoy día, con los ajetreos de la vida diaria, quien más quien menos recurre a ellos para excusar el que no toca un libro ni por el forro. O a las consabidas expresiones de ´´ es que me aburro´´ ( ¿has intentado siquiera empezar a leerlo?) o  ´´ ahora no me apetece´´ ( ¿nunca apetece?), o ´´leer es para empollones´´ ( ¿desde cuando?). Incluso, y estos son los que personalmente más me divierten, dicen que leyendo te vuelves loco ( no es broma, no), pero, ¿verdad que no te vuelves loco por salir todos los sábados por la noche, aunque el lunes tengas un examen?, entonces, ¿ por qué motivo ibas a volverte loco leyendo?. Y, si sirve de ejemplo y que conste que nos es por echarme flores, un servidor lleva leídos más de 400 libros en su vida y sigue tan cuerdo como el que más.

Quizá la clave en lo que respecta a los libros sea la CARENCIA. Sí, la carencia, porque, hoy día, los chavales tienen prácticamente un exceso de entretenimientos electrónicos a su alcance ( el televisor, la Game Boy, el ordenador, el MP3, la Play Station, la Nintendo, etc…). Cada día invierten menos tiempo en leer y en jugar al aire libre y más en enfrascarse en sus entretenimientos electrónicos y en encerrarse en un mundo que ellos mismos se crean. Si no consideras, joven, un exceso pasarte desde las doce de la noche a las ocho de la mañana en la discoteca cada sábado y echarte al coleto una doce de cubatas , ¿por qué consideras irrealizable dedicar , al menos, una hora diaria a leer o a ir en bici por el campo?.

 

¿EN QUÉ NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO ESPAÑOLES?

 

No pretendo con estas líneas convencer a nadie de nada, sino liberarme del veneno que me corroía por dentro. Lo primero que pensarán muchos al leer esto será: quien lo ha escrito es un hortera, un soso, un puñetero revolucionario, un aguafiestas, y eso sólo será lo más suave.

Y aquél que lo piense puede que tenga razón, pues yo no pienso como muchos adolescente hoy día, pero, ¿hay algo de malo en querer hacer del mundo un lugar mejor?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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